Campaña de Biodiversidad Domesticada
El conocimiento por parte de los agricultores de una comarca, de la existencia de una especie de semilla o pie de árbol considerada tradicionalmente como "la mejor" por poseer determinadas características que le hacen sobresalir entre las demás, como pueden ser el tamaño y sabor de sus frutos, su potencial de conservación, la facilidad de cultivo, la abundancia de su producción, su dureza ante los elementos naturales, o su resistencia frente a plagas o enfermedades; ha constituido la clave esencial para su selección como plantas madre.
Para ellos, para los agricultores tradicionales, esta introducción, concreta y cierta pero exenta del sentimiento que proporciona la convivencia de los muchos años, estaría más completa si se contara que una planta madre tiene... esa condición de partera excelente, llena de abundancia creadora y facilona de engendrar en el pago de peor suerteque a uno puede tocar en esa puñetera herencia de aquellos añorados padres. Que además, esa planta madre era para el poseedor, su más valioso tesoro, el orgullo desu huerta, la admirada mata que traía visita y aseguraba vecindad, de la que se hablaba y a la que se cantaba, como mozuelos prendados en noches de ronda, sus preciados dones.
Esta maravilla, criada en la libertad que sólo el hombre y la mujer de campo saben ofrecer al abrigo de sus sabihondas manos, que sabían jalearla cuando hacía falta, regándola con abundante agua de acequia vieja, y templarla cuando lo necesitaba, al socaire del haz de cañas que la hacía subir y subir en la chillona primavera, o aguantar las heladas de ese crudo invierno del interior; parece que ya no se ve, no se oye, ni se saborea. Lo peor es que ni siquiera, parece echarse en falta.
Lo que ahora se ha venido en denominar biodiversidad domesticada no es si no el último capítulo de un libro lleno de cuentos como los que el más viejo del lugar ha querido narrarnos antes.
El perfecto ajuste entre estasplantas madre y su casa de maternidad, que no ha sido otra que el extenso y variado territorio almeriense, ha dado lugar a una confección, hecha a medida, de pagos, vegas, huertas y bancales en la que destaca el equilibrado de formas y maneras de aprovechar recursos naturales para producir más recursos naturales. Lo que parece fácil es que realmente lo es y no debiera necesitar de reconversión, gestión ambiental o biología de la conservación.
Vamos a explicar a cómo se ha conseguido este "arsenal" biológico y cómo se está perdiendo por abandono y desuso.
Hace no muchos años era frecuente que los lugareños conocieran donde estaba el mejor ejemplar de una variedad local que se daba en su comarca, y si se quería tener otro individuo igual solo había que pedir al dueño una buena rama para su multiplicación. De esta manera, se aseguraba su mantenimiento en el tiempo y en el espacio. Este simple proceso podía dar lugar a sucesivas mejoras de la variedad, mediante selecciones periódicas, ejercidas por el manejo del agricultor mediante técnicas tradicionales. Esto era para el caso de ejemplares vivos, como los árboles frutales, de los que podían conseguirse nuevas plantas por estaquillas,retallos, injertos, etc.
En el caso de las semillas, con un potencial de vida latente, constituía una tarea más del campo tener una buena selección de semillas, que aseguraran la cosecha del año entrante. Estos primitivos bancos de germoplasma conformaban una fuente de información no procesada informáticamente, ni ordenada según parámetro alguno, pero perfectamente ubicada en la memoria colectiva de familiares y parientes. Estas semillas se seleccionaban y se guardaban cada temporada, con lo que se conseguía permanecieran de un año para otro. La técnica que se utilizaba para su selección consistía endejar sin recoger el primer fruto de la cruz de la mejor planta del cultivoy marcar otrosque, por su tamaño y calidad, tampoco se recolectaban hasta su maduración. De esta forma, se escogían las mejores semillas que estos tuviesen, garantizando así su permanencia, su pureza, su alto rendimiento y sobre todo su calidad excepcional, a la vez que se aseguraba el alimento para la campaña siguiente.
A través del tiempo, la experiencia y la necesidad, se estableció un volumende variedades, sin manipulación genética alguna, que han dado lugar a ese acervo cultural y biológico que presentamos hoy como muestra de ese botón gigante que es la Biodiversidad.
Estas semillas se conservaban de forma natural en calcetines, medias, calabazas o canutos de cañatapados con el tradicional corazón de panocha. Allí, en las solanas de los cortijos, colgados de viejosclavos oxidados por el paso del tiempo,pasaban el periodo invernal, hasta que llegaba el momento de la siembra de la almajaraca, faena que se realizabaa partir del día de San Marcos en los pagos del interior, y de la que se obtenía planta para esa temporada.
Para acceder a esta fuente de riqueza solo era necesario un alto grado de amistad con el poseedor de estas semillas. Una de las actividades más comunes en la primera quincena de Abril era la de cambiar las semillas de unos y de otros, en un cambalache festivalero, que la mayoría de las veces culminaba con la propina deseada de recibir de regalo alguna que otra variedad.
Esta tarea suponía una forma natural de diversificar la oferta agrícola dentro de la zona. De esta forma se garantizaban y cubríanlas necesidades alimenticias defamilia y animales domésticos, durante el período comprendido entre Junio y Noviembre, mes en el que se daban por terminados los cultivos.
En áreas más templadas, se llegaban a sembrar, en los rastrojos de la cebada, hortalizas más tardías y panizo blanco, que tenia un ciclo muy corto; a la vez que se aprovechaban las lluvias de las tormentas de verano y las escorrentías que estas producían, canalizadas a través de boqueras y demás ingenios hidráulicos, para el riego debancales , paratas, o güalejas de la zona.
Nos parece importante hacer hincapié en que estos agricultores conservaron esta biodiversidad domesticada sin necesidad de privatizar su aprovechamiento, existía una perfecta simbiosis entre sociedad y naturaleza.
Hoy se nos ha impuesto una formade alimentación que poco o nada responde a lo que ofrece el calendario climático. Algunos ejemplos bastante emblemáticos podían ser:
Esa coletilla que nos perseguía cuando pedíamos el postre en las antiguas casas de comidas, esa "fruta del tiempo", parece haber pasado a mejor vida.
Exigimos ensalada de tomate en el mes de Diciembre, en vez de degustar la de berza con graná.
Nos aconsejan, por su alto contenido en Vitamina C, cuestión más que cierta, que comamos kiwis en vez de naranjas de Gádor que parece que de esto también andan sobradas.
Forzamos así a que el mercado nos dé esos frutos fuera de temporada y a que, por tanto, los empresarios tengan que modificar sus cultivos para producir durantetodo el año un determinado producto. Y este hecho ha condicionado la "fiebre" de la nueva agricultura, que ya no puede conceptuarse como de cultivos extratempranos sino de cultivos artificiosos, tanto en tiempo como en calidad. Y este hecho, facilita, lo analicen como lo analicen, la perdida de riqueza de la biodiversidad y todo lo que ello conlleva.
Por todo lo dicho anteriormente y porque nos gusta comer bien, nos atrevemos a iniciar un viaje de recuperación del pasado sin que ello signifiqueabogar por planteamientos trasnochados o nostalgias enfermizas. Reivindicamos el saber y el buen hacer de los que trabajan la tierra respetando la cadencia de la dinámica natural, sorteando sus improntas inesperadas, aprovechando sus derroches estacionales y confiando en su potencial de recuperación y creatividad allí dónde se la inmole.
Para finalizar, estas son nuestras propuestas para evitar la perdida de biodiversidad domesticada en la provincia de Almeria:
  • Presentación pública de variedades locales en vías de desaparición.
  • Declaración de Reservas Biogenéticas para favorecer la conservación de tales variedades.
  • Creación de Figuras de protección de agroambientes tradicionales donde se cultiven o puedan cultivarse estas variedades.
  • Fomento de la agricultura de calidad frente a la de cantidad.
El Grupo Ecologista Mediterráneo sigue creyendo que estos puntos son fundamentales para la conservación y el mantenimiento de la biodiversidad.
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