Descripción del Proyecto
de Biodiversidad Domesticada
El proyecto de Biodiversidad Domesticada tiene como objetivo prioritario desarrollar un compromiso adquirido con el medio ambiente almeriense, el del fomento de un desarrollo agrícola sostenible. El proyecto en si, busca, localiza y rescata, si fuese necesario, especies cultivadas de forma tradicional en los distintos territorios agrícolas almerienses. Pese a estar centrado en el cultivo del parral (uva de mesa) por razones obvias, ya que ha sido el cultivo de mayor implantación y el que se ha mantenido durante mayor tiempo, también incluye la recuperación de especies hortícolas.
Junto a la enorme cantidad de formas vivas que han surgido a lo largo de la historia de la Tierra, existe una pequeña fracción de la biota del mundo de la que el hombre es el único responsable en su generación. Desde hace unos 10000 años, al desarrollar los medios para controlar las fuentes de alimento, comenzamos a domesticar plantas y animales a través de procesos de selección artificial, muchas veces ocultos, que han dado lugar a un enorme patrimonio genético que denominamos Biodiversidad Domesticada.
Frente al reducido número de cultivares modernos que hoy día consumimos, esta biodiversidad está integrada por miles de variedades y razas locales especialmente adaptadas a las condiciones ambientales y sociales del entorno específico en que se han originado. Por ello, se caracterizan por atesorar en sus genes y en el conocimiento asociado a ellos, la experiencia de las generaciones de agricultores y ganaderos, verdaderos gestores de este patrimonio genético.
Siete años de trabajo consultando escritos en bibliotecas de temática agraria y documentación antigua de particulares, recopilando información directa de agricultores de edad avanzada en cada una de las ocho comarcas agrarias de Almería y realizando cientos de agro-excursiones; han tenido, como resultado, la localización de 54 de las 69 variedades primitivas de uvas de mesa cultivadas de forma tradicional en la provincia de Almería, desde tiempos inmemoriales y referenciadas por escrito.
De igual forma, se han conseguido localizar más de veinte variedades de hortalizas que han estado a punto de desaparecer por la implantación de cultivos intensivos y el abandono progresivo de las tierras de labor en aldeas de montaña, donde quedan agricultores de edad muy avanzada y las nuevas generaciones no parecen estar interesadas en mantener estos cultivos.
Tanto las variedades de uva de mesa como las de hortalizas atesoran información sobre el manejo agrícola aplicado a estas especies vegetales durante siglos. El perfecto ajuste entre estas plantas madre y su casa de maternidad, que no ha sido otra que el extenso y variado territorio almeriense, ha dado lugar a una confección, hecha a medida, de pagos, vegas, huertas y bancales en la que destaca el equilibrado de formas y maneras de aprovechar recursos naturales para producir más recursos naturales. Lo que parece fácil es que realmente lo es y no debiera necesitar de reconversión, gestión ambiental o biología de la conservación.
Localizaciones que se daban como perdidas como por ejemplo el albaricoquero de hueso dulce, el peretero, 4 variedades de peras de invierno, el cerezo de "a onza", el naranjo grano de oro, el manzano nano y hortalizas como el graraguijo o judía de "a vara" que llega a medir hasta 110cm de longitud, los ajos de San Diego, el melón pepino, único que al alcanzar su grado de madurez se desprende de forma espontánea de la planta; son algunos de los ejemplos del rescate que se ha conseguido hacer con el fin de recuperarlas y distribuir las semillas en las distintas comarcas para no perder las referencias biogenéticas que formaban parte de ese entramado agrícola autóctono de nuestras tierras.
Con este trabajo se ha conseguido crear un movimiento agrario respetuoso con las épocas de cultivo y las características biofísicas de la provincia. Está compuesto por un conjunto de 40 agricultores, sabios y experimentados, que sin tener estudios universitarios, formación especializada ni pertenecer a ningún movimiento ecologista, saben del plus valor que puede ser extraído de los recursos biológicos. Estos agricultores, co-protagonistas de este proyecto, han conseguido producir cosechas de calidad, respetar los ritmos naturales y conservar especies agrícolas de especial importancia para la subsistencia alimentaria de la población almeriense durante siglos. Esa tradición y respeto por el medio en el que vivían ha conseguido que se mantuvieran algunas de las plantas que hemos rescatado de manera milagrosa.
Este potencial humano pertenece a comunidades de agricultores, quienes a todas luces son los legítimos dueños de esta biodiversidad domesticada: en sus territorios es donde, tremenda paradoja, se encuentra la mayor diversidad biológica de la provincia, porque entienden la interdependencia entre medio natural y medio cultivado, son ellos quienes han desarrollado la increíble variabilidad genética de los principales cultivos agrícolas que hoy alimentan al resto de la sociedad almeriense, son ellos quienes han sabido cuidar de estas variedades locales cuando en otros ámbitos de conocimiento agrícola no le otorgaban valor alguno, resistiéndose a las presiones por destruir estos valores naturales inherentes a la lógica de una visión mercantilista, donde se proclaman anualmente una lista de superventas (variedades comerciales) y se denostan las variedades geográficas apelando a su inexistente interés económico, siendo ellos finalmente los únicos que desde su práctica diaria tuvieron y aún tienen un sistema de manejo sustentable de los mismos.
Uno de los primeros objetivos alcanzados en este proyecto ha sido la puesta en marcha en la vega del Río Andarax de un reservorio natural de variedades de uva de mesa, únicas a nivel mundial, con la finalidad de reproducir in situ este material vegetal y distribuirlo ex situ, a través de la donación de pies desnudos a todo aquel particular que lo solicite. Se ha conseguido así aumentar su presencia y aumentar su pervivencia.
Es un proyecto que desde el principio al fin no ha tenido presupuesto económico alguno, gozando solo del mayor de los presupuestos en apoyo moral de todos los proyectos conocidos en Almería.
Hemos iniciado un viaje de recuperación del pasado sin que ello signifique abogar por planteamientos trasnochados o nostalgias enfermizas. Reivindicamos el saber y el buen hacer de los que trabajan la tierra respetando la cadencia de la dinámica natural, sorteando sus improntas inesperadas, aprovechando sus derroches estacionales y confiando en su potencial de recuperación y creatividad allí dónde se la inmole.
La importancia de conseguir este premio estriba en la consecución de los siguientes objetivos de futuro:
  • Continuar con la localización de variedades locales en vías de desaparición.
  • Declarar Reservas Biogenéticas y de Suelos Agrícolas libres de residuos químicos, para favorecer la conservación de tales variedades.
  • Crear Figuras de protección de agroambientes tradicionales donde se cultiven o puedan cultivarse estas variedades.
  • Fomentar la agricultura de calidad frente a la de cantidad.
Antonio Rubio Casanova
Grupo Ecologista Mediterráneo
biodiversidaddomesticada@gmail.com
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