Duna
2006

El Grupo Ecologista Mediterráneo centra sus premios DUNA en la defensa ante el acoso urbanístico:

 Un año más, y ya van 20, el Grupo Ecologista Mediterráneo ha designado a los ganadores de los Premios DUNA, un galardón instituido a mediados de la década de los ochenta para designar a aquellas personas, instituciones y empresas destacadas por su defensa del medio ambiente y el patrimonio, por su aportación a un desarrollo sostenible, o por el buen uso de los recursos naturales de la provincia. Al mismo tiempo, el GEM concede las MencionesCARBON, una forma de destacar actitudes o acciones negativas que van en contra de las buenas prácticas ambientales que entendemos como la forma más adecuada de buscar el desarrollo en nuestra provincia.

Como cada año ha sido una labor ardua, ya que se presentaron por parte de los socios del grupo numerosos candidatos a recibir los Duna. Menos satisfactorio ha sido comprobar que también existe una considerable nómina de candidatos al Carbón, porque se mantienen aún, en pleno siglo XXI, actitudes irracionales que se convierten en amenazas para nuestro futuro y el de nuestra tierra, y que este año tienen un sujeto principal como es el desaforado acoso urbanístico que está sufriendo nuestra provincia.

 Tras las deliberaciones realizadas, estos son los cuatro “DUNA” concedidos este año: 

  1. Plataforma en Defensa de los Acantilados de Aguadulce: Una organización social nacida a instancias de varios vecinos que, tras conocer el proyecto para construir en los acantilados 600 viviendas, destruyendo el entorno y masificando la zona, entraron en contacto con organizaciones sociales y políticas para constituir esta plataforma que lucha contra lo que consideran un auténtico atentado urbanístico y ambiental, punta de lanza de la política urbanística desarrollada por el alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, en todo el municipio. El GEM quiere reconocer con este premio Duna el esfuerzo colectivo y la confluencia de voluntades que supone hacer frente a un proyecto denostado por una mayoría de ciudadanos, pero que sigue adelante ante la ineficiencia de las administraciones públicas. Hcer frente a la especulación y al poder del 'ladrillo' no es fácil, pero esta Plataforma no se ha echado atrás y mantiene la pelea por construir una Aguadulce más racional.

  2. Colectivo “Salvemos La Molineta”: Una ciudad tan escasa de zonas verdes como es Almería no puiede permitirse el lujo de dejar pasar la oportunidad de contar con espacios abiertos para el disfrute de los ciudadanos. Así lo han entendido desde la Asociación de Vecinos La Palmera que, con la ayuda de varios colectivos ecologistas y ciudadanos, están propugnando que la zona de La Molineta, al noroeste de la capital, se convierta en un Parque Periurbano, en lugar de albergar nuevas zonas edificables. Se trata de un espacio que siempre fue utilizado por los vecinos como lugar de esparcimiento, y este colectivo pelea en la actualidad para lograr que el Ayuntamiento de Almería lo destine a usos públicos, una tarea complicada pero ilusionante para cientos de vecinos que han sido capaces de unirse bajo la bandera de nuevas zonas verdes para la ciudad.

  3. Pilar Rodríguez Peón, abogada de Ecologistas en Acción: Su compromiso con la defensa de los valores ambientales, desde su parcela profesional, le ha valido ser respetada como una de las pocas abogadas ambientalistas que ejercen su labor en la provincia. Autora de numerosos recursos contra atentados al medio ambiente almeriense, ha obtenido numerosos éxitos en su lucha judicial en contra de los abusos. Ello le ha supuesto una verdadera persecución, vergonzante en un Estado de Derecho libre, por parte del entorno social, municipal, política e incluso judicial, un acoso que afecta incluso a su propia familia. Ese compromiso la hace merecedora el premio Duna y de todo el apoyo del GEM ante las persecuciones profesionales y personales de que está siendo objeto.

  4. Rafael Alonso Aguilera: Agricultor y empresario agrícola cuya actividad se ha convertido en un ejemplo de la llamada agricultura ecológica. Sus explotaciones de olivos consumen un 30 por ciento menos de agua que el resto, utiliza sólo abonos orgánicos y productos naturales, respeta la vegetación emergente, integra ganadería ecológica en sus tierras y reaprovecha los subproductos de la producción de aceite, además de fabricar a partir de los aceites usados su propio biodiesel, que utiliza en sus vehículos. Por este tipo de prácticas ha recibido ya varios premios, que lo distinguen como uno de los productores ecológicos modélicos en la provincia de Almería y en el conjunto de Andalucía. Ese compromiso lo traslada también a sus hábitos personales, lo que hace su contribución aún más valiosa.

 

Como cada año, los Duna tienen su contrapeso con el CARBON: 

  1. Azata del Sol y el “Urbanismo depredador”: El GEM personaliza este año el Carbón en la empresa Azata del Sol, promotora del Hotel de El Algarrobico, por entender que la empresa privada ha de asumir también un compromiso ambiental en pro de un desarrollo sostenible que tiene en el urbanismo una de sus mayores amenazas en la actualidad. Pero junto con Azata queremos destacar el conjunto de actuaciones que están poniendo en peligro el futuro de esta provincia y su calidad de vida, sometiéndola a insoportables tensiones que afectan en especial a las zonas del litoral, a los espacios protegidos y a las zonas de montaña. Ayuntamientos como los de Roquetas de Mar, Carboneras, Mojácar, Abrucena, Paterna del Río o Felix son cómplices en muchos casos, junto a otros de la provincia, de los desmanes urbanísticos que estamos padeciendo y que amenazan con destruir los cada vez más escasos espacios naturales almerienses.

Por esa razón pedimos a las administraciones públicas que, en lugar de colaborar en la destrucción del entorno, tomen medidas para garantizar el mantenimiento de las condiciones ambientales de la provincia de Almería, entendiendo que se trata de un patrimonio común con el que empresas y ayuntamientos no tienen derecho a especular, que no pueden destruir en aras de un clientelismo económico que sólo beneficia a unos pocos en perjuicio de la colectividad.

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