Duna
2007

Urbanismo y agricultura centran los premios DUNA y menciones Carbón del Grupo Ecologista Mediterráneo:

Un año más, y cumplimos ya los 21, el Grupo Ecologista Mediterráneo ha elegido sus Premios DUNA, un galardón instituido a mediados de la década de los ochenta para designar cada año a personas, instituciones y empresas destacadas por su defensa del medio ambiente, el patrimonio, por su aportación a un desarrollo sostenible, o por el buen uso de los recursos naturales en la provincia. Al mismo tiempo, el GEM concede las Menciones CARBÓN, como forma de destacar actitudes o acciones negativas que van en contra de las buenas prácticas ambientales que entendemos como la forma más adecuada de buscar el desarrollo en nuestra provincia.

Como cada año ha sido una labor ardua, ya que se presentaron por parte de los socios del grupo numerosos candidatos a recibir los Duna. Menos satisfactorio ha sido comprobar que también existe una considerable nómina de candidatos al Carbón, porque se mantienen aún, en pleno siglo XXI, actitudes irracionales que se convierten en amenazas para nuestro futuro y el de nuestra tierra. Este año vuelve a tener un especial protagonismo el desaforado acoso urbanístico que está sufriendo toda la provincia, y a él se une la irracionalidad en el uso de plaguicidas en la agricultura intensiva, un abuso que pone en riesgo no sólo al agricultor o al consumidor, sino también a todo un modelo de desarrollo que pierde, con esas prácticas, gran parte de su imagen y credibilidad.

Tras las deliberaciones realizadas, estos son los tres premios “DUNA” de este año:

  1. Josefina Huertas: (A título póstumo). Hace unos meses se ejecutaba la primera orden de demolición de un edificio ilegal en nuestra provincia. Fue en la Punta del Castillo, en el pueblo nijereño de San José. En su lugar se ha construido ahora un Mirador desde el que se puede contemplar una bella panorámica de la Bahía de Los Genoveses. Pero tras ese derribo y ese mirador está el esfuerzo, el empeño, de mucas personas, de muchos ecologistas de los de hace veinte años. Y por encima de todos ellos emerge la figura de Josefina Huertas, una mujer que tuvo el valor de enfrentarse a la sinrazón de quienes promovieron aquella aberración, a los manejos de un Ayuntamiento que llegó a conceder licencia a aquel proyecto. Huertas personaliza el valor, la determinación de aquellos que son capaces de enfrentarse a fuerzas mucho más poderosas que las suyas propias para lograr un bien común.

  2. Alejandro Buendía: Director del Museo Provincial de la Uva del Barco de Terque. Desde que se pusiera en marcha este proyecto el compromiso hacia la historia uvera de la provincia ha sido ejemplar, recuperando la memoria de unos cultivos y unas costumbres que formaron parte de la vida almeriense durante más de un siglo y supusieron la primera “punta de lanza” de la agricultura provincial en los mercados internacionales. Además de esa labor, Alejandro Buendía y el Museo han tomado parte activa en la campaña del GEM de rescatar de la desaparición una treintena de uvas tradicionalmente cultivadas en Almería y que están al borde de la extinción debido al abandono del parral tradicional.

  3. Lola Gómez Ferrón (Clisol Agro): Regenta una empresa que combina el cultivo de invernaderos con las visitas guiadas a los mismos. Dedicada a la producción integrada, ha hecho de la lucha biológica una de sus banderas, en contraposición con el uso de plaguicidas en la agricultura bajo abrigo. No sólo promueve y difunde este tipode producción “limpia”, sino que está desarrollando una intensa labor de educación ambiental entre los escolares de la provincia. Acaba de editar el primer cuento, “Regordete y Larguirucho”, basado en la utilización de insectos para luchar contra las plagas, que está siendo ampliamente difundido en los centros educativos. Lola Gómez se ha convertido de esta forma de un ejemplo del camino a seguir por la agricultura almeriense, necesitada de una imagen más limpia y de un compromiso que poco a poco va calando en otros miles de productores.

Como cada año, los Duna tienen su contrapeso con el CARBÓN, que este año son dos:

  1. Ayuntamiento de Pulpí y su alcaldesa: El GEM ha apuntado en esta ocasión a un municipio en el que se está produciendo desde hace años agresiones constantes al medio ambiente. Empezó con los cultivos extensivos de lechuga en una zona de extrema aridez, y posteriormente el urbanismo ha clavado sus garras en un paisaje que se había librado de la sinrazón durante años. Los siete kilómetros de su litoral están prácticamente construidos en su totalidad, incluyendo playas, zonas de acantilados, laderas y ramblas, el campo de golf “Cerro Aguilón” ha destruido uno de los escasos parajes naturales que quedaban, las salinas de Terreros han sido prácticamente desecadas. Son algunos ejemplos de desarrollo insostenible, que ha supuesto una transformación salvaje del municipio. La alcaldesa no está sola en ese proceso, y este Carbón de 2007 irradia también hacia Almería, Carboneras, Roquetas, Níjar, Vera, Mojácar, Zurgena y tantas otras áreas de nuestra provincia vendidas a los promotores inmibiliarios sin tener en cuenta ni los criterios de sostenibilidad ni el más elemental cuidado del medio ambiente. Y se dirige también a la práctica totalidad de los partidos políticos, desde el PP al PSOE, desde el PAL a GIAL, porque ninguno de ellos ha tenido la decencia de responder a las cartas remitidas por el GEM en las que solicitábamos su ayuda para luchar contra la corrupción inmobiliaria. Pedíamos algo tan simple como que se abriera expediente a aquellos cargos electos implicados en delitos urbanísticos. Ni siquiera uno de ellos ha respondido a esa petición, evidenciando que no están dispuestos a poner orden en sus propias casas, lo que a un tiempo les convierte en cómplices de los delitos y les desautoriza para criticar al rival de turno.

  2. Al uso de plaguicidas ilegales en la agricultura: Con la Mención Carbón queremos dejar patente nuestra preocupación por la utilización de pesticidas no autorizados en la agricultura intensiva. Cuando creíamos que esos productos podían estar retrocediendo en favor de métodos de lucha contra las plagas menos dañinos, nos hemos encontrado con la triste realidad de un uso más extendido del que cabía pensar. Y queremos hacer que las críticas por ello no se queden solamente en los agricultores, sino que deben alcanzar a los que trafican y comercializan esos productos prohibidos -en algunos casos multinacionales de renombre, en otros vendedores ambulantes que ofrecen su peligrosa mercancía cada día en el campo- y también a las administraciones encargadas del control de esos productos, con especial mención a la Consejería de Agricultura que, sabiendo que esos pesticidas se estaban moviendo por el campo, no fue capaz de impedir su uso y abuso hasta que se han sucedido las alertas sanitarias em varios países europeos. Ese uso de plaguicidas ilegales supone un riesgo evidente para quellos que lo utilizan en los invernaderos, para los consumidores y, muy especialmente, para gran parte del sistema agrario provincial, que sufre con este tipo de acciones una parte importante de sus bazas para competir en los mercados europeos. La sinrazón de unos cuantos, puede llevar a la ruina a muchos miles de familias.
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